Canarias

El mar golpea de nuevo en Garachico

Los presidente del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife visitan el municipio norteño, el principal damnificado por el oleaje, y garantizan ayudas de emergencia Numerosos destrozos en esta y otras zonas.
El Día, S/C de Tenerife
19/nov/18 6:12 AM
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Mesa del Mar y El Pris, en Tacoronte; Bajamar, en La Laguna; el Puerto de la Cruz... y otros enclaves de la costa del Norte tinerfeño se vieron afectados por la fuerza del mar en la noche del sábado al domingo. Sin embargo, fueron Garachico y su avenida Marítima los que se llevaron la peor parte. Las olas volvieron a golpear el pintoresco municipio norteño con más fuerza, si cabe, que en episodios anteriores obligaron a la evacuación de unas 40 personas.

Hubo destrozos en comercios, viviendas y mobiliario, así como daños de carácter viario, que llevaron a que durante la tarde de ayer los presidente del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife -Fernando Clavijo y Carlos Alonso, respectivamente- se desplazasen hasta allí y realizaran una visita junto a su alcalde, José Heriberto González.

El resultado del encuentro fue, en esencia, que Garachico recibirá ayudas de emergencia, según indicó el regidor nacionalista en declaraciones a EL DÍA. "El presidente del Gobierno de Canarias se comprometió a llevar al Consejo de Gobierno de este próximo martes una ayuda de emergencia para restablecer todo lo que se ha roto, y el presidente del Cabildo, también", manifestó. En el caso de la ayuda insular se abordaría, eso sí, posteriormente.

El consistorio garachiquense tendrá que remitir hoy mismo al Ejecutivo regional una cuantificación de desperfectos para que el asunto pueda ser tratado en el Consejo de Gobierno de mañana. Será, expresó González, un balance "un poco por encima", pero "con toda la precisión que se pueda". "Al margen de eso, el Cabildo va a actuar por su propia iniciativa en todo el deterioro de la carretera, tanto del asfalto como de las aceras y las vallas", agregó el alcalde. Otro de los compromisos alcanzados entre las partes fue el de sentarse para establecer protocolos conjuntos para contingencias de este tipo.

Todo ello llegó después de una noche "bastante dura y angustiosa en ciertos momentos", en palabras de José Heriberto González. "Algo que no habíamos hecho nunca es evacuar los edificios; es una tarea que no es agradable", expresó. "Un inmueble no tenía una salida de emergencia hacia la parte trasera y hubo que habilitarla rompiendo algunos de los tabiques", rememoraba en la tarde de este domingo sobre uno de tantos momentos de tensión que vivió durante una noche que pasó en vela.

De los desalojados, algunos durmieron en viviendas de familiares, si bien la mayoría se quedó en el pabellón de deportes, en camas habilitadas por Cruz Roja. "Esta noche tampoco van a poder dormir en sus pisos; espero que mañana sí", apuntaba el alcalde en referencia a la pasada noche. "Algunos más se han ido con familiares, que han venido desde otros municipios, y otros están acogidos por un albergue privado del casco, que hay que agradecérselo profundamente", señaló.

Preguntado por si se trata del peor temporal marítimo vivido en la zona, González echó la vista a 1987, cuando murieron dos personas, en una época en que no había rompeolas. "Sin embargo, ahora, con dique incluso, subió de manera muy virulenta hacia arriba. La situación fue muy mala. Los destrozos en la avenida son importantes. Los locales que están desde el castillo hacia el campo de fútbol están todos completamente destruidos", relató sobre el caótico escenario.

En cuanto al resto de municipios norteños, destacaron los desperfectos en el Puerto de la Cruz, donde hubo daños en el Lago Martiánez y, según informó Europa Press, un coche fue arrastrado en la zona de El Penitente. En cambio, la calle Tegueste no se vio afectada, según afirmó el concejal de Urbanismo, Juan Carlos Marrero, que avanzó que hoy tiene prevista una reunión de trabajo sobre este punto. Entre otros, también hubo daños en La Caleta (La Matanza) y al otro lado de la Isla, en Adeje, donde se rompió la cristalera de un restaurante.