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Despedida calurosa, recibimiento frío

Medio centenar de aficionados animan al Tenerife después del último entrenamiento. La llegada al hotel de concentración en Gran Canaria pasa casi desapercibida. Miguel Concepción, al frente de la expedición.
J.J.R.(@juanjo_ramos)
16/dic/18 6:30 AM
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Despedida calurosa, recibimiento frío

J.J.R.(@juanjo_ramos)

M ás ruido en la salida que en la llegada, como corresponde a un derbi en el que está costando calentar motores para vivirlo con intensidad. Aún así, medio centenar de seguidores blanquiazules se presentaron en El Mundialito para dar el último aliento a los jugadores de José Luis Oltra después de finalizar el trabajo previo al partido. Alguna bengala, varios cánticos y un aplauso de agradecimiento de la plantilla pusieron fin a una despedida con aire motivacional antes del desplazamiento a Gran Canaria.

El viaje, rápido, aunque con algo de retraso sobre el horario previsto, llevó al Tenerife a su hotel de concentración en Las Palmas pasadas las 20:15 horas. Al frente de la expedición, Miguel Concepción. El presidente estuvo acompañado por tres de sus consejeros (Conrado González, Francisco Mares y Juan Manuel Quintero). Le esperaban ya el director general Pedro Rodríguez Zaragoza y el responsable del área social Antonio Cano. Ambos estuvieron presentes en el evento de eSports previo al derbi canario de hoy. Como compañía ilustre en la guagua que acompañaba al equipo, el expresidente del Gobierno de Canarias Paulino Rivero.

El primero en poner pie a tierra fue José Luis Oltra, que esbozó una sonrisa al observar que un pequeño grupo de aficionados tinerfeños esperaba en la puerta del hotel NH Imperial Playa. Los futbolistas, dieciocho justos en la lista para el encuentro tras el descarte de Chilunda, fueron bajando con tranquilidad. Incluso, algunos (Malbasic, Tyronne o Milla, entre otros) pararon para fotografiarse con la bandera de Tenerife que portaban algunos de estos aficionados. Ni un solo incidente ni un solo cántico contrario.

La presencia policial, más disuasoria y habitual en un partido declarado de alto riesgo, se saldó sin intervención alguna. Llegó entonces el momento de las visitas, la cena y el descanso.