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La ULL valida una tecnología de control a maltratadores

El grupo Cryptull y Nokia demuestran empíricamente un proyecto que ayuda a mejorar la seguridad de las personas.
El Día, S/C de Tenerife
15/jun/18 6:21 AM
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El grupo de investigación en Criptología de la Universidad de La Laguna (Cryptull) y la compañía de telecomunicaciones Nokia llevan tres años y medio trabajando en el proyecto Aplicaciones de la Tecnología LTE para Aumentar la Seguridad (Atlas), cuyos resultados fueron presentados ayer en un acto celebrado en la Facultad de Ciencias. El objetivo de esta investigación ha sido tratar de aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología LTS, conocida como 4G, desarrollando aplicaciones en ámbitos como la videovigilancia, la logística de emergencias e, incluso, la protección a víctimas de maltrato.

El acto fue conducido por la coordinadora de Cryptull, la catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de La Laguna Pino Caballero Gil, y también contó con la participación de la responsable por parte de Nokia, María Luisa Arranz Chacón.

Este proyecto, financiado a través del Ministerio de Economía y Competitividad, tiene aplicaciones en ámbitos muy dispares, desde la seguridad vial hasta la protección de víctimas de maltrato, por lo que ha suscitado el interés de diversa s organizaciones, como el 112 Canarias o la Delegación del Gobierno, cuya jefa de la Unidad de la Violencia contra la Mujer, Yolanda Baumgartner, estuvo presente en la presentación y valoró positivamente los desarrollos que para su ámbito de interés ofrece Atlas.

El acto consistió en la presentación teórica general de los objetivos del proyecto, la tecnología que hay detrás y la explicación de cada una de las cuatro aplicaciones desarrolladas. Todo ello se complementó con demostraciones prácticas. Durante el primer simulacro, el Aula Magna de la facultad se convirtió en un domicilio que estaba siendo asaltado por un intruso. Los asistentes pudieron presenciar en directo cómo el robot de videovigilancia enviaba la imagen y sonido del suceso a una persona en el exterior del edificio, quien controló al autómata con su móvil. En esta simulación se supuso que el intruso era, además, un maltratador con orden de alejamiento, por lo que también se pudo ver cómo una mujer recibía en su móvil una alerta.