Carnaval

El letrista Nicolás Mingorance "cuelga las botas" tras 40 años en Ni Fú - Ni Fá


EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife
17/feb/02 21:30 PM
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Nicolás Mingorance Camacho nació para el Carnaval chicharrero en 1963, si bien comenzó a ensayar a finales de 1962. Llevaba la Ni Fú - Ni Fá dos años de andadura y en concurso, ganando los primeros premios de Interpretación, y decidió sumarse a un colectivo formado por muchos amigos y conocidos de su barrio, en la zona de la plaza de Weyler. Hoy, cuando cumple 40 años ininterrumpidos saliendo en la afilarmónica, anuncia en la plaza del Príncipe su retirada de los escenarios, aunque no su adiós de la murga.

Este prestigioso letrista de la Fu - Fa y luego, a finales de la década de los años ochenta, de la primera murga femenina de Santa Cruz, Las Atrevidas, parecía tener marcado su futuro desde la cuna, pues llegó al mundo el 18 de febrero de 1928. Dicho así no tendría mayor importancia, si no fuera porque era un Domingo de Carnaval.

Hasta hace algunos años desconocía haber tenido raíces familiares en el mundo de las murgas. Fue el historiador Ramón Guimerá Peña quien le comunicara en 1995 que encontró en una murga que salía en la plaza de San Telmo que la sacaba un tío de Nicolás, José Mingorance, y que el padre del autor de las canciones de la Fu - Fa le hacía las letras a aquel grupo.

Mingorance vivió muchos años en la zona de la plaza de Weyler. El primer año de la Ni Fú - Ni Fá no se enteró que salía la murga a la calle, pero a partir de entonces les comentó a sus amigos que, en cuanto hubiera una plaza, se lo comunicaran. En 1962 se registró unas bajas y logró entrar en la Fu - Fa. Comenzó como componente raso. En aquellos años era Jesús Navarro, más conocido como "Navarrito", el letrista. Mingorance le comentó su deseo de hacer sus pinitos en las canciones.

En su año de estreno, Mingorance también hizo su primera letra. Era una canción dedicada a la calle Miraflores, cuando estaban arreglando las calles de San José y la del Norte. Sin estudios musicales, Mingorance dice que "lo importante es tener un poco de oído. Es interesante hacer un letra con la música adecuada porque la combinación de las dos cosas hace que la canción sea mejor".

Una buena canción

Mingorance revela sus claves para escribir una buena canción. "Vamos a suponer que la letra la divides en tres partes. La primera dice de lo que vas a hablar; la segunda, escribes todo el tema en clave de humor y el último golpe y remate final es el espolazo. Si logras eso, la canción es buena. Yo hago la canción al revés de los músicos. Primero elijo la música y luego escribo la letra".

El letrista de la Fu - Fa reconoce que "la letra más fuerte que yo he hecho es la de los huevos de alacrán". "Cuando la cantamos, el gobernador de aquí llamó a Enrique González y le pidió que no cantara más. En la siguiente actuación, que estaban las autoridades, al terminar el repertorio Enrique dijo que cantáramos los huevos de alacrán. El se puso de cara al gobernador, con la boca cerrada y, al terminar, le dijo que él había cumplido su palabra", recuerda.

"No me cabe en la cabeza que se cobre por hacer una letra, como sucede desde hace años. El que está en una murga lo hace por cariño y afición, pero no porque sea un negocio", reflexiona.

"Uno se siente plenamente gratificado por participar en una murga. Lo que pasa es que ya me pesan los tres meses de ensayos... Ahora me quedaré ayudando, echando una mano en lo que haga falta, si tengo que hace una canción, pero detrás de la cristalera. Quería terminar mi trayectoria murguera en un número redondo; quizás a los cincuenta años no voy a llegar, ya tendría 85 años. Por eso decidí quedarme en cuarenta años seguidos y sin interrupción", explica. Nicolás Mingorance asegura que no se va a desligar de la murga. "Voy a seguir colaborando, incluso si hay hueco en la directiva hasta me metería... sólo me quito de la paliza".

El letrista de la Fu - Fa dice que si no va a los ensayos tampoco subirá a cantar. "No quiero ser el niño bonito. Si no voy a la Cabalgata tampoco subo a cantar; no voy a decir que por el tiempo que llevo aquí, voy y canto cuando quiero... eso es sentar un mal precedente ante los demás, aunque no me digan nada".

"Hay buenos letristas ahora, están haciendo unas canciones estupendas. Hacer una letra que dure diez o quince minutos para chupar más escenario es un disparate y te obliga a enlazar muchos temas que no van ni uno con otro; empieza la canción hablando de una cosa y termina cantando otro tema totalmente diferente. Es preferible hacer tres canciones cortas, así te atienden más", explica. "Las canciones más cortas le llegan más a la gente. Una canción debe durar como un tema normal, cuatro o cinco minutos".

"En la Ni Fú - Ni Fá he encontrado todo, pero siempre he estado tapado por la sombra de Enrique González, que es muy alargada", afirma mientras se ríe.

"La Ni Fú - Ni Fá seguirá para adelante, voy a estar siempre ahí; si alguna vez peligrara su continuidad, me vuelvo a poner el traje y salgo de nuevo. Las murgas están en su mejor época; la calidad ahora es muy superior a otros años y han ido subiendo hasta eclipsar a otras modalidades. Al pueblo de Tenerife le gustan las murgas", asegura.

Enemigo de que la Fu - Fa vuelva a concursar, asegura que "como ya ha cambiado tanto el concepto de la canción de la murga, no sé si ganaríamos algún premio; ahora, en voces y vocalización seguimos estando los primeros".