Criterios
TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Constitución ambigua

4/dic/08 7:19 AM
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Se supone que se trata del conjunto fundamental, de normativas supremas (o máximas) del ordenamiento jurídico del Estado español. La Constitución nace en 1978 durante el proceso histórico denominado Transición, que tiene lugar como consecuencia de la muerte, el 20 de noviembre de 1975, del anterior jefe del Estado, Francisco Franco, y que precipitará una serie de acontecimientos políticos e históricos que terminarán con la abolición final del anterior régimen franquista, que dura desde 1939 hasta 1975, sustituyendo la dictadura por un sistema democrático con la forma política de monarquía parlamentaria.

Es una Constitución ambigua, es decir, una Constitución que admite diferentes lecturas. Esta ambigüedad tiene su origen en la necesidad que hubo de poner de acuerdo sobre la norma fundamental a partidos políticos de ideologías muy dispares y lograr así lo que se llamó el consenso constitucional. La ambigüedad se da en forma de morfema o palabra, cuando en un diccionario o léxico se permite más de una interpretación para una sola palabra. Ofrece problemas de comprensión al receptor; la única solución es recurrir al contexto o a la situación. Se produce cuando una misma palabra admite dos o más significados distintos. Un ejemplo: "haya" puede ser una forma del verbo haber conjugado en subjuntivo y un árbol muy elegante, que es muy apreciado como ornamental. Tiene un porte robusto y de gran talla, alcanzando los 35 ó 40 metros con un tronco recto.

En el mundo hay Constituciones más o menos extensas, algunas muy reducidas en su texto, como la que presume de vestir a la monarquía constitucional más antigua del planeta, la del Reino Unido, que presenta una definición muy escasa que después ha sido suplida a lo largo de sus muchos años de vida por posicionamientos o interpretaciones repetidos de los tribunales sobre los conflictos que recurren a sus niveles de competencia. Jurisprudencia constitucional. "Las más crueles mentiras suelen decirse a menudo en silencio" (R. L. Stevenson).

Las hay intocables, reverenciales, limitativas, amañadas, detallistas, feudales? Por decirles un caso particular muy conocido aquí en las islas, bolivarianas.

La del Estado español es ambigua y conste que no lo digo yo, sino que forma parte de su propia definición y de cualquier esquema de comprensión acerca de ella.

Sobre el ordenamiento territorial en concreto y centrándome en algo, permite una amplia gama de tonalidades y se convierte en un vehículo que a la vez trata de frenar e integrar a las nacionalidades llamadas históricas como Euskadi y Catalunya. Para ellos, "tubo" se refiere a una pieza hueca, de forma por lo común cilíndrica y generalmente abierta por ambos extremos. Para los canarios, "tuvo" es el verbo tener conjugado en tercera persona del singular pretérito.

La diferencia establecida, sobre todo por la izquierda española, con el sentimiento de autogestión máxima y con el nacionalismo constitucional canario es de una hipocresía y ambigüedad moral, a pesar de la debilidad de la dispersión, sin sentido en la contemplación de un mapa mundi o de un libro de Historia Universal. Se ha confundido política estatal con política electoralista de castigo.

En base a esta Constitución ambigua, no podemos aceptar "pulpo" como animal de compañía. Por lo pronto, yo no iba a ningún lado, parece que sobramos. "Para toda clase de males, hay dos remedios, el tiempo y el silencio" (Alexandre Dumas, padre).

infburg@yahoo.es

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