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JOSÉ MARÍA LIZUNDIA

La literatura de presos políticos y raciales

12/jun/18 6:14 AM
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En realidad, el título de arriba debiera extenderse a los homosexuales como el ex preso cubano Reinaldo Arenas. Hay muchos nombres que ahora podemos recordar: Jean Améry, Jorge Semprún, Primo Levi, Ossip Mandelstam, Arthur Koestler. Tampoco podemos omitir el testimonio de Solzhenitsyn, ni olvidarnos del nobel de Literatura Imre Kertész o George Jackson, cantado por Bob Dylan, miembro de los Hermanos Soledad y Pantera Negra. Todos tienen una cosa en común. Dan fe de su sufrimiento y supervivencia, narran las vicisitudes cotidianas que hubieron de padecer durante su permanencia en campos o cárceles, con un claro afán testimonial y de denuncia tanto política como existencial. O teórico: Gramsci. Pero hay un autor que se sale por completo del esquema común, al que tuve la dicha de conocer hace dos meses en la estación de Casablanca. Sabía de él que era escritor, periodista e intelectual. Luego supe más: Abdelkader Chaui, que es como se llama, fue detenido en 1974, militante marxista leninista desde la universidad, pasó 16 años en las cárceles de Marruecos durante los años de plomo, primero en cárceles secretas y con los ojos vendados, luego en régimen carcelario ordinario.

Su obra es extensa, novela y ensayo. Es el máximo especialista en autobiografías marroquíes (Chukri lo confirmó). "Patio de Honor" se estudia ahora en la enseñanza marroquí; estuvo prohibida en Marruecos con el "El pan desnudo" de Mohamed Chukri, y ha sido traducida al español como otras obras suyas.

"Patio de Honor" (Quorum Editores), que obtuvo el Premio Nacional a la Creatividad Literaria, se compone de dos partes. La primera ilustra la vida en una zona rural en la que se encadenan avatares extraños de la mano del mal de ojo, brujería, aciagas supersticiones populares. La segunda parte se refiera a la condena de Chaui y el grupo de amigos que se aparta de la militancia organizada en la cárcel, van por libre, son unos intelectuales y no menores. Hay el inevitable trasfondo de llaves y celdas, alguna huelga de hambre, pero lo importante y decisivo son sus elaboraciones mentales, los sentimientos que muestran, las relaciones que mantienen, la intimidad espiritual de cada uno discernida. Han cumplido las condenas, están en la calle pero aún siguen dentro. El dentro y fuera son ámbitos externos, pero la mente, la psique no lo procesa con tanta claridad. Uno de los amigos se suicida, otro marcha a Francia, los otros prosiguen con su introspección cruzada. Vida en su más descarnada desnudez reflexiva. Literatura a borbotones.

JOSÉ MARÍA LIZUNDIA