Cultura y Espectáculos
CRÓNICA POR JESÚS DEL CERRO

Lo que no se ve en las películas. La maquinaria de rodaje

5/nov/18 6:25 AM
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Lo que no se ve en las películas. La maquinaria de rodaje

Cuando se decide una localización se miran las posibilidades de rodaje. Dónde y cómo se puede rodar, cómo incide la luz, los posibles problemas -obras ruidosas, carreteras, aviones que puedan pasar por encima cada cinco minutos u hospitales cercanos en los que, cada pocos minutos, una ambulancia con las sirenas a todo volumen interrumpiría el rodaje-. Una vez visto eso, la parte creativa ha terminado su trabajo; ahora es el turno de producción y de los localizadores, que deben buscar y cerrar acuerdos con los responsables de las localizaciones que, en ocasiones, pueden ser varios. Si rodamos en una casa y el actor entra desde la calle, sube las escaleras y llega a un determinado piso, habrá que negociar y, probablemente, pagar al ayuntamiento, a la comunidad de propietarios y al dueño del piso. Todo esto a cualquier lector medio informado no le supondrá ninguna novedad; lo que sí que podrá resultarle desconocido es que aún queda por decidir dónde se instala el circo que compone un equipo, que no puede estar muy lejos para no alargar los cambios de vestuario y maquillaje o las comunicaciones entre el rodaje y la base, pero tampoco muy cerca porque o se vería o el ruido de los generadores entraría en los sensibles micrófonos de rodaje. Se busca un "parking", un patio de colegio, una fábrica cercana, un descampado, una plaza o parque; si no existe nada de eso, se puede ubicar en las calles adyacentes pero, en cualquier caso, no es fácil organizar todo lo que supone una base de rodaje.

Un equipo de rodaje mediano, como el de la serie que estoy rodando ahora, tiene siete camiones, seis furgones de carga, al menos dos "roulottes" (una funciona como oficina de producción y otra como camerino) baños rodantes y siete coches y furgonetas de producción, además de dos coches para los localizadores y otro para el encargado de compras, sin olvidar un camión generador para proveernos de electricidad. Cada día se montan unas carpas con mesas y sillas para que el equipo coma, y el equipo somos setenta personas. Además, todo el tiempo, cerca del rodaje se monta un puesto con café, fruta, comida para picar, agua, etc. Alguien se preguntará si usamos todo lo que cargamos y la respuesta es que sí. Un camión lleva todo el vestuario, lavadora, plancha, etc. Otro las cámaras, trípodes, ópticas. El siguiente las luces. Uno más para los maquinistas. Y así hasta el infinito.

Una hora antes de que el equipo llegue, todos estos coches, furgonetas y caravanas llegan al lugar que producción reservó unos días antes y que ahora, para sorpresa de vecinos y paseantes, se llena de vehículos, de tiendas y de carpas, se montan improvisados comedores y, si el rodaje del día conlleva el más mínimo riesgo, la dotación de vehículos se ve incrementada con una ambulancia; a veces tenemos fuego en rodaje y, entonces, un camión de bomberos se une al circo. Esto en el caso de un equipo medio como aquellos a los que estoy acostumbrado. Las superproducciones de Hollywood son 10 veces mayores: seguridad, comedores VIP, oficinas y "roulottes" para actores que compiten entre ellos por los metros cuadrados de sus camerinos?

De repente llueve y, en menos de un minuto, todo el equipo se cubre con chubasqueros; las cámaras y demás elementos técnicos también son parte del equipo y diferentes protectores de lluvia los cubren; ayudantes de producción, de dirección y miembros de vestuario, paraguas en mano, cubren a los actores, no como acto de cortesía, sino protegiendo el vestuario, el maquillaje y la peluquería que tanto tiempo costó componer. Las carpas se cierran y protegen el comedor y el equipo como un organizado ejército está listo para seguir rodando con lluvia, con nieve, de día y de noche; cuando esta llega, para sorpresa de curiosos y viandantes, parte del equipo se pone en la cabeza frontales para poder trabajar en la oscuridad, la script coloca en mitad de la calle una mesa de camping sobre la que deposita guiones, un ordenador y un flexo para poder trabajar; y así, en mitad de cualquier sitio y como un grupo de mineros en una galería, el equipo sigue rodando de noche.

El equipo de atrezo tiene un camión lleno de las más insospechadas cosas porque, de repente, al director se le ocurre que le hace falta cualquier objeto: hay pistolas, cuchillos con y sin filo, platos y vasos, servilletas, manteles, velas y lámparas, sillas, un balón de fútbol, bolsas y mochilas, maletas... casi todo lo que se te pueda ocurrir y, si no está ahí, según se pida, un miembro del equipo se montará en un coche para que un conductor le lleve raudo y veloz a comprar lo que a alguien se le ha ocurrido. Por supuesto todo está pensado y hablado y reflejado en la orden de rodaje, pero la creatividad a veces improvisa y existe la manera de traer en minutos todo lo que haga falta. A veces lo que ocurre es que se cambia, por cualquier motivo, el ángulo de la cámara y, de repente, hay que pintar, arreglar o tapar cualquier cosa. En ese caso, un equipo de atrecistas provistos de todo lo necesario monta una pared falsa, tapa un grafiti, pone unas cortinas o coloca unas ramas que molestan para un determinado tiro de cámara? a veces es al contrario y harían falta unas ramas en el tiro de cámara y, con la misma velocidad, se buscan esas ramas y se colocan; pero el director y el director de foto están de acuerdo en que harían falta más hojas en la rama: sin un segundo de pausa y mientras acaban de retocar el maquillaje de la actriz, la grapadora se pone a funcionar y la barbilampiña rama se cubre de hojas; quizás un botánico curioso y con ganas de investigar descubriría que la rama en cuestión no corresponde a las hojas que se han colocado, pero en nuestro oficio dejamos la verdad para los documentalistas; nosotros nos ocupamos de contar historias. Mientras, en la oficina de producción (la "roulotte" numero uno) la fotocopiadora no deja de imprimir todo lo necesario: guiones, fotos, órdenes de trabajo, mapas, etc. Al mismo tiempo, en un rincón, otra persona del equipo de arte prepara un millón de dólares (falsos, claro) en una maleta, retoca dos pasaportes para que tengan la foto y el nombre que el guion pide y, después, pinta unos lingotes de oro que una impresora en 3D ha producido. Antes ha tenido lugar una discusión sobre el origen del oro y sobre el idioma en el que se deben grabar las marcas del emisor; minutos después se decide que en ruso, alfabeto cirílico; un trabajo rápido de documentación nos lleva a mezclar diferentes marcas; por supuesto, una vez más, algún investigador nos podrá afear nuestra falta de rigor, pero es más vistoso y, como se repite una y otra vez para defender cualquier decisión, es más "cinematográfico".

Un equipo de rodaje es como la maquinaria de un reloj: cada cual tiene su ocupación, su trabajo. A primera vista puede parecer que hay mucha gente sin hacer nada pero, si uno de ellos falla, todo se viene abajo; y así, cuando el director dé por válido el plano, el ayudante de dirección anunciará que el plano, la secuencia y la localización se han terminado. Y, en menos de 15 minutos, toda la maquinaria se recogerá y se pondrá en marcha para llegar a la siguiente localización sin perder tiempo. Así aprovecharemos la luz que, justo en ese instante, inundará la siguiente localización generando un precioso efecto en la actriz. Mientras dure el rodaje, este pequeño ejercito irá saltando de un lugar a otro para mentir, falsear y cambiar todo lo que haga falta para contar la historia que a alguien se le ocurrió plasmar en un guion y que ahora, gracias a este equipo de rodaje, se hace realidad.

CRÓNICA POR JESÚS DEL CERRO