La Laguna
LEOCADIO R. MACHADO PERIODISTA Y ESCRITOR

"Soy un lagunero irremediable"

Con una visión nostálgica pero vital de las Islas, este ciudadano de Aguere, afincado en la Península desde hace décadas, mantiene el contacto a través de la literatura, una pasión que atrapó tras años de palabras "que se llevó el aire y se perdieron por el mundo".

TACHI IZQUIERDO, La Laguna
8/sep/02 14:14 PM
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Leocadio Machado se considera "un lagunero irremediable", condición que mantiene viva a pesar de los 60 años que lleva ausente de su tierra. La ciudad en la que nació le ha influido en su carácter universal, conducta que ha llevado a la práctica gracias a décadas de radio que le llevaron por todo el mundo en calidad de enviado especial.

Confiesa que sólo se arrepiente de una cosa: "Soy un hombre de letras y no sé si me equivoqué, porque me dediqué a unas letras que se las lleva el aire, que son como pajaritas de papel, y mi trayectoria se ha convertido en un vendaval que se ha ido por todo el mundo, que además se ha perdido".

Desde la distancia, pues vive en la Península, reflexiona sobre su condición de lagunero, que describe como "una tarjeta de identidad que no he querido perder, a pesar de la órbita entrañable de ése que es mi mundo". Ha estado rodeado de parámetros que marcan la lejanía, como es el hecho de llevar 60 años fuera de la Isla y desempeñando una función profesional en "Radio Nacional de España" como enviado especial, elementos que "me conducen hacia el camino de la nostalgia, que es de lo que vivo".

Ha sido testigo de excepción de muchos acontecimientos mundiales, pero el halo de modestia y sencillez que lo caracterizan le facilitan valorar con naturalidad sus primeros pasos en el ambiente literario. Recuerda su primer artículo, escrito en La Prensa, que llevaba por título "Ha muerto Gabriel Ganuncho", que escribió cuando apenas tenía 14 años. Relata que "fue don Leoncio Rodríguez quien me lo publicó, y fue en primera página. Fui allí, con mis pantalones cortos y se lo entregué en la calle El Norte. Esa publicación la he agradecido toda mi vida, Don Leoncio ha sido mi maestro y el periódico EL DÍA mi escuela".

- Las ciudades las hacen los hombres, pero ¿qué hace La Laguna para que en usted, a pesar de tanto tiempo de ausencia, aún le haga mantener ese vínculo estrecho que además refuerza?

- Ésa es una facultad que tenemos todos los laguneros. En el recorrido que he realizado de mis paisanos me he dado cuenta de que tenemos esa extraña virtud de estar absolutamente involucrados dentro de su propia arquitectura. He escrito mucho sobre ese aspecto y he dicho que ese Patrimonio de la Humanidad, sustentado en el plano perfecto de Torriani, no existiría si no se contara con el trampolín que forma toda esa legión de laguneros insignes, a veces, diabólicamente extraños. Toda esa personalidad ha marcado una impronta.

- Esta ciudad, calificada de muchas maneras, imagino que en ningún caso ha sido egoísta.

- Nunca. Al contrario, abrió sus puertas siempre.

- Ahora, en este nuevo impulso que da la Unesco, con la declaración de Patrimonio de la Humanidad, ¿cómo considera que será el futuro con este reconocimiento a una trayectoria histórica?

- Representa un cambio de tal calibre que ni la propia ciudad tiene conciencia de lo que significa. Personalmente he estado en muchos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, y ninguno de ellos ha tenido conciencia real de lo que ha significado, porque es demasiado peso ese título.

- ¿Los pasos que se están dando hasta ahora van por buen camino?

- Creo que sí. Lo único que ocurre es que la política se debe alejar un poco de lo que significa algo de esta importancia, pues el patrimonio está muy por encima de ella.

- A su juicio, ¿quién debería tomar el protagonismo en La Laguna en algo que tiene que ver con su patrimonio y sus valores históricos?

- Dentro del mundo de la ciudad existe el inconfundible mundo de la Universidad y por descontado, en este ente debe haber alguien que marque la conciencia y el espíritu de lo que significa la declaración.

- ¿Considera que la implicación de la institución docente en este aspecto ha sido suficiente hasta la fecha?

- Hay que partir de la base de que se trata de una nueva coyuntura, que es de hace unos pocos años. Aquí el tiempo es muy necesario, tanto como dar márgenes. Lo importante es configurar la conciencia de lo que significa para nosotros la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

- ¿Y en el lagunero de a pie, ha calado?

- No ha calado del todo, porque el asunto es demasiado profundo, demasiado importante.

- El verdadero papel protagonista de La Laguna, por historia, por desarrollo, por situación, por infraestructuras... ¿Es ahora un debate que está dormido?

- Todavía no ha entrado en terreno de lucha. Creo que sigue siendo un problema de tiempo. El lagunero tiene condiciones necesarias para entender eso y mucho más, porque su espíritu prevalece y es consciente de lo que ha significado en la historia de Canarias y en cualquier momento determinado aparecerá o, tal vez, quién sabe, quizá se esté alumbrando ya.

- También está ese flujo que acude a la ciudad, ¿en qué influye?

- Probablemente en esa conciencia de futuro estará no sólo el lagunero, sino el que viene o puede atraer.

- Por lo tanto, ¿no sólo hay que hablar del pasado?

- Desde el momento que se piense que La Laguna es pasado, la hemos fastidiado. El patrimonio puede ser un trampolín de futuro importantísimo.

- ¿Cuál debe ser la reivindicación para determinar el papel en el Archipiélago y la Isla?

- Las reivindicaciones de la Capital y La Laguna pueden ir por diferentes caminos. Aguere lo que debe reclamar es su condición de llama de la historia, es decir, debe recurrir a lo que fue y ha sido, para poderse apoyar en lo que será. Santa Cruz es dinámica pura; es hermosura pura, y ahí estará con su apoyo administrativo, pero La Laguna es otro mundo; navega en una niebla extraña que quizá sea ese su propio objetivo, apoyándose en el puzzle que constituye la Isla para buscar su sitio para encajar.

- Cuando usted escribe, ¿sobre qué aspectos y sentimiento se apoya?

- Cuando lo hago me considero un nostálgico y es lo único que me acerca a Canarias en estos años de ausencia. El recuerdo es el alimento que necesito.

- ¿Y el regreso, cuándo lo va a considerar?

- Ahí hay un problema. Es muy difícil. Ha sido mi sueño dorado, pero tengo la familia aquí.

- ¿Y cómo son las conversaciones con los suyos cuando habla del Archipiélago?

- Aunque ninguno de mis hijos nació en Canarias, a base de constancia y buscar vericuetos de sentimientos he conseguido que tengan un espíritu canario. Siempre hay un acercamiento a través de la nostalgia.

- ¿Cada vez que regresa a su ciudad nota cambios?

- Nada, absolutamente nada. La gente actual, quiera o no quiera, es una consecuencia de La Laguna de los años 30. Siguen los mismos bancos con las mismas generaciones sentadas discutiendo sobre los mismos temas. Todo se mantiene igual.

- Es su agenda ¿qué nuevos retos tiene para escribir?

- He pasado los últimos años describiendo mis vivencias, pero casi se me acaban los temas. Lo más próximo será una novela de ambiente canario, inspirada en La Laguna, donde contaré mis últimos estertores literarios, que no vitales.

LEOCADIO R. MACHADO PERIODISTA Y ESCRITOR