El sol empezaba a rendirse tras una mañana "picona" y ventosa. En el agua esperaban pescadores, turistas ocasionales, surferos... La travesía de la Virgen del Carmen por el frente de La Punta del Hidalgo y Bajamar estaba a punto de iniciarse. En tierra sonaron las cuerdas vocales de Chago Melián. "Algo de especial sí que tiene", nos contó con la voz que susurra el "Ave María" en fiestas marineras como las de ayer. "De chiquillo me bañaba aquí, junto a las rocas sobre las que la interpreté por primera vez. No me pregunte cuánto tiempo ha pasado, pero fue aquí", rescata un puntero que se atrevió con el "Bendita mi tierra guanche" y con su versión de "Patria Canaria".

Sobre el muelle también estuvieron Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, y José Alberto Díaz, alcalde de un municipio que ha sabido proteger entre los riscos de Sabanda un legado universal. Ninguno de los dos se embarcó. Otro que se dejó ver por los alrededores de la cofradía de pescadores fue el socialista Zebenzui González. A la eucaristía de las seis de la tarde no asistió más de un centenar de feligreses. El resto se reservó para la fiesta del mar, seguida con los primeros traqueteos del motor en la que ya estaba embarcada la imagen por más de 1.500 bañistas, devotos y curiosos.

A la procesión se le echó la tarde encima y con ella las primeras señales de una oscuridad que dibujó en el cielo ya negro de la costa de Aguere unos fuegos artificiales que compitieron con los gritos: "¡Viva la Virgen del Carmen!".