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Juanina, el principio de Los Tarajales

Juana Teresa González, ya fallecida, fue la que inició el proceso judicial por la construcción de un edificio en la servidumbre de Costas En el juicio, tanto el fiscal como los abogados de la acusación homenajearon su coraje.
Víctor Martín, Tazacorte
21/oct/18 6:42 AM
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El edificio de Los Tarajales es la construcción más lujosa del Puerto de Tazacorte, pero la jueza debe decidir si se mantiene o no./El Día

Juana Teresa González, conocida por Juanina, es el origen del caso Los Tarajales, que durante esta semana ha sido objeto de un engorroso proceso judicial de cuatro días de duración, con sesiones de mañana y tarde. Ella, ya fallecida, fue la primera que luchó contra el "mundo" para lograr sentencias en las que el edificio se declaraba ilegal, al ser construido en terreno no urbano.

Sufrió vejaciones, insultos, pintadas en contra de su honor... acabó siendo "desterrada" de Tazacorte. Pero no se rindió. Tirar la toalla no estaba en su ADN.

En el fondo, tan solo quería hacerse una casa en Los Tarajales, junto al mar. No buscaba problemas. Había llegado incluso a un acuerdo de compraventa con el dueño del solar, que se lo ofreció en una situación de apuro económico. La abogada del alcalde bagañete, Ángel Pablo Rodríguez, afirmó en sede judicial que Juanina llegó a firmar "una opción de compra" sobre el terreno. De las declaraciones de la propia protagonista en sede judicial, se desprende que la realidad fue otra bien distinta a la que contó la letrada: "Nunca hice una opción de compra" sino que adelantó al propietario una parte del dinero pactado en la operación para evitar que el solar fuera embargado por el banco.

La defensora del regidor municipal llegó a contar que al final el dueño de la finca se lo acabó vendiendo al mejor postor. Juanina no contó eso en el juzgado. Todo lo contrario. Visitó Costas y se dio cuenta de que el suelo no era urbano o, al menos, que había diferentes versiones sobre el uso del solar, por lo que fue ella la que llamó al vendedor del terreno para comentarle que estaba siendo engañada.

El propietario acudió a la llamada y pidió rescindir el contrato al haber vendido a un tercero, llegando incluso a ofrecerle una indemnización. Juana Teresa se mostró conforme con romper el acuerdo, ya que "allí no se puede construir" y pidió el dinero que adelantó para evitar el embargo, rechazando cualquier tipo de indemnización.

Ahí se inició el caso de Los Tarajales. Antes de llegar César Gil, de aparecer Diursa (ahora Rentur), del desvío de poder, de los poderes fácticos... sí, todo tiene un principio. "Mi mujer terminó hundida y sufriendo, sin parar hasta el día que falleció". Así de contundente se mostró el viudo de Juanina, el exnotario en La Palma José Domingo Fuentes, ante el juez.

Juana Teresa decidió iniciar una cruzada contra el ayuntamiento. Pensaba que en aquel solar nunca iban a permitir construir, era el mismo espacio que ella sabía que no era urbano, y cuando se dio cuenta de una planificación que consideraba "a la carta" comenzó, quizás por orgullo, tal vez por honor, a lo mejor por defensa de lo común, ¿quién sabe?, una carrera judicial en la que una y otra vez encontró el apoyo de sentencias judiciales.

"Nos acusaron de tener información privilegiada. Ella llevaba sus pleitos y no se los daba a ningún letrado porque no confiaba. Todo ello la llevó a tener que padecer atentados escritos y verbales, e incluso amenazas en el propio municipio de Tazacorte", relató ante la Sala su viudo. Un técnico de Costas llegó a escribir una carta tremendamente vejatoria contra Juanina.

Y es que sin Juana Teresa, el caso de Los Tarajales nunca hubiera existido. Sabía que tenía razón, no le importó hacer frente a las instituciones, a la presión de una parte de sus vecinos, se arriesgó... Las "cosas" de Juanina, como se decía en aquel momento de forma despectiva en algunos círculos, alcanzaron el respaldo judicial. Las "cosas" ya no eran tan "cosas" y movieron cimientos. El propio fiscal aprovechó su intervención en las conclusiones del juicio para homenajear el esfuerzo y la dedicación de Juana Teresa González. También lo hizo el abogado de Inversiones Cock, Santiago Milans del Bosch, y el letrado de Isla Bonita, Alfonso Castresana.

Nunca sabrá cómo acaba su lucha. Pero es justo reconocer que ella inició el recorrido.

la clave

El alcalde sabía que la demolición era posible. Que la situación del edificio de Los Tarajales esté ahora judicializado, incluso que pueda ser derruido, no es una sorpresa para el alcalde de Tazacorte. Durante la instrucción, Ángel Pablo Rodríguez declaró ante la fiscal de Delitos Ambientales, Inmaculada Violán, que sabía que "si se confirmaba la sentencia de la Audiencia Nacional contra Los Tarajales (tal y como ocurrió), el edificio había que demolerlo".