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Entre el cielo y la tierra

El proyecto de acondicionamiento de la playa de Las
Teresitas elaborado por el arquitecto francés
Dominique Perrault provoca reacciones encontradas;
mientras para unos es espléndido, otros critican su
magnitud y su elevado presupuesto.


9/jun/02 0:42 AM
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El francés Dominique Perrault ha ideado el diseño de la "nueva" playa de Las Teresitas. El proyecto básico presentado por el arquitecto cambia espectacularmente la imagen y también el concepto de esta importante zona de ocio de Santa Cruz. Eso está claro. Pero, ¿qué vibraciones produce entre representantes políticos y sociales de la capital? ¿es el mejor proyecto de los posibles o el menos malo de los presentados? Para responder a ésta y otras cuestiones, este periódico sentó en torno a su última mesa de debate al coordinador general del Ayuntamiento de Santa Cruz, Manuel Parejo; al concejal del Partido Popular y ex alcalde de la Capital José Emilio García Gómez; al secretario de organización del PSOE en Tenerife y responsable de la gestora de la Agrupación Local de Santa Cruz, Juan Ignacio Viciana, y al portavoz de la Plataforma para la Defensa de Las Teresitas, Joaquín Galera.

Tanto la opinión de Parejo como la de García Gómez son muy favorables al proyecto, mientras que la de Viciana y Galera son, cuando menos, escépticas, sobre todo a la hora de valorar los aspectos económicos de la operación, que supondrá un coste aproximado de 50 millones de euros.

El coordinador general, sobre cuyas espaldas recae esencialmente el seguimiento y la concreción del proyecto, aseguró que éste tiene una calidad innegable y que, además, "es integrador y potenciador de los usos de la playa". Manuel Parejo aseguró en otro momento de su intervención que las ofertas complementarias establecidas en el proyecto básico - presentado hace escasamente tres semanas - son necesarias y que en ningún caso están sobredimensionadas. Sobre este particular, subrayó que los usos lucrativos previstos están minimizados, con lo que quiso despejar las dudas planteadas a este respecto por el representante socialista en el debate.

Parejo afirmó que el proyecto no daña a San Andrés ni a su identidad y que, al contrario, la nueva playa será un motor de desarrollo.

Juan Ignacio Viciana, por su lado, centró su discurso en la gran dimensión de la obra que se piensa realizar. Así, explicó que a las reivindicaciones históricas y legítimas de los vecinos para acondicionar la playa se ha contrapuesto un proyecto exagerado y faraónico, que provocará la pérdida de identidad del pueblo de San Andrés.

Viciana, que se preguntó por el futuro de los vecinos de la zona, que deberán competir a medio plazo con ofertas de ocio muy profesionalizadas y especializadas, criticó también que el peso de la parte lucrativa y de negocios establecida en el proyecto es muy importante. En cualquier caso, aseguró el representante socialista que el coste previsto para la mejora de la playa es excesivo y que la capital tinerfeña tiene otras necesidades más acuciantes, como para autorizar un gasto de unos 50 millones de euros en ella.

José Emilio García Gómez certificó que el concepto global del proyecto de Perrault es afortunado, muy discreto y respetuoso con la montaña. En esta misma línea argumental, explicó que la playa dará un salto cualitativo muy importante y que San Andrés, como núcleo poblacional cabecera de la propia playa y del Parque Rural de Anaga será el gran beneficiado de la operación de acondicionamiento.

El ex alcalde de Santa Cruz también indicó que, finalmente, la Ciudad ha acertado en la elección del modelo de playa "que queremos todos". La única duda que le genera a García Gómez el proyecto es la posibilidad de que exista un importante número de coches circulando por la playa, por lo que apuntó que sería una buena oportunidad la realización de la obra para poner en marcha algún tipo de transporte público.

Joaquín Galera indicó que San Andrés no queda muy bien parado por todo el complejo previsto en su frente - aunque esto no forma parte del proyecto de Perrault - si bien señaló que ante lo que estaba previsto históricamente, el proyecto del arquitecto galo es adecuado. No obstante, señaló algunos errores que, a su juicio, contiene el proyecto, como la introducción del tráfico en su ámbito.