Santa Cruz de Tenerife

Manual para recuperar el mar

Infundir aires de renovación a un espacio
monumental y emblemático como la "puerta noble"
de la Capital, sin hacerle un desplante a la historia,
es un desafío que, coinciden los invitados, debe aunar
precisión técnica y compromiso social.


24/nov/02 20:09 PM
Edición impresa

Cumplir la exigencia histórica de acercar la Capital al mar con una nueva imagen que conjugue tradición y modernidad, dentro de un conjunto que haga de la plaza de España un lugar con "vida propia", al margen del frío de la descoordinación o de los espacios demasiado amplios y en favor de otros diferenciados y plurales para el ocio y el descanso, constituye sin duda el eje central del reto urbanístico más importante al que se enfrenta Santa Cruz de Tenerife - la Isla entera, según los valedores del soñar arquitectónico - en los próximos años.

Para acercarse al futuro de este emblemático lugar, punto de confluencia imprescindible para paseantes, turistas o carnavaleros, EL DÍA sentó en torno a su última mesa de debate a Manuel Parejo, coordinador general del Ayuntamiento de Santa Cruz; Leopoldo Tabares de Nava, arquitecto del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU); José María Senante, ingeniero de caminos, canales y puertos; José Manuel Corrales, coordinador del grupo de Urbanismo y Medio Ambiente del PSOE, y María José Gutiérrez Pajarón, portavoz municipal del PP.

Tabares de Nava señaló que "cuando se planteó el proyecto de Herzog, se abrió la puerta a una libertad mayor para hallar esa sintonía entre ciudad y puerto, que contemplaba un puente, con el viario arriba y los transeúntes por debajo". "A los ciudadanos les chocó en su momento, por la barrera visual y las sombras que podría producir esta idea, que terminó desembocando en la previsión de un túnel". Ello resume el hecho de que "durante todo el proceso, el reto, entre todas las partes implicadas, era cómo integrar el viario". La solución final ha sido "dedicar una vía de dos carriles para el Puerto - como ahora - , otra de cuatro carriles (dos de ida y dos de vuelta) en la vía territorial al mismo nivel que el Puerto, y reducir la avenida de Anaga de cuatro a dos carriles, en un solo sentido, posibilitando espacios mayores", explicó.

En la comisión creada entre Ayuntamiento, Cabildo y Puerto, se llegó a la conclusión de que la plaza debería ser una sucesión de espacios interconectados a distintas escalas, que permita todo tipo de actos, evitando la sensación de amplitud desmedida - que no ha funcionado en otros municipios - , a lo que puede ayudar, solucionando así las posibles inconveniencias del clima, elementos diversos de vegetación.

Por otro lado, para José María Senante, es primordial "tener presente la escala del proyecto" para la "puerta histórica" de la ciudad. El ingeniero afirma que en los territorios con frente marítimo se ha apostado siempre por la reconversión de estos espacios como auténticos "proyectos estrella", como en el caso de Barcelona. Senante puso también de relieve "la dificultad que supone la compartición de competencias y los intereses de todo tipo que entran en juego". "En Santa Cruz, este tema es urgente, y las decisiones que se deben adoptar a corto plazo deben huir de la provisionalidad", aseveró.

Manuel Parejo, además, destacó que la plaza de España no debe perder su valor como "lugar de encuentro", cuyo tráfico confluyente pueden ayudar a aliviar los nuevos proyectos. Según Parejo, "el objetivo, la auténtica obsesión de la ciudad, es volver al mar, recuperar ese punto como puerta al océano, con lo que no sólo estaríamos hablando de crear una plaza, sino que hay que considerar valores muy fuertes que obligan a introducir nuevos elementos". Tanta complejidad consuela un poco esa temporalidad, según Parejo, quien recordó también que hubo que revisar planteamientos de orden práctico tras el 31 de marzo.

Debate social

José Manuel Corrales señaló, por su parte, que estamos ante "un debate social - donde los ciudadanos tiene mucho que decir - con condicionamientos técnicos, y es cierto que todo el mundo reconoce que los estudios realizados obedecen a un clamor social de la ciudad por recuperar una identidad perdida y un espacio de convivencia entre el mar, el puerto y los ciudadanos". Pero, según el coordinador socialista, "no se puede plantear la remodelación de la plaza de España como una operación urbanística aislada" cuando, además, "existe la preocupación en la calle de que, al final, esa apertura hacia el mar se convierta en un espacio de exclusión, privatización o mercantilización". Con ello no se lograría el principal objetivo, explicó Corrales, ya que "si, por ejemplo, se instala un centro deportivo o comercial sobredimensionado, o una red viaria que no priorice el transporte colectivo, haríamos una especie de gran bazar comercial en la zona", lo que no reportaría el beneficio de "tranquilidad" que se requiere, por lo que siempre "pueden buscarse alternativas" en este sentido. Otro planteamiento de Corrales fue "que se establezca un instrumento en el que técnicos y agentes sociales supervisen la operación urbanística".

Por último, María José Gutiérrez Pajarón coincidió en que la Plaza de España es la puerta de la ciudad, una puerta que actualmente se encuentra en unas condiciones que a nadie gustan. Los usos que se le dan tampoco son los adecuados, ya que en ella, de forma constante, se montan o desmontan exposiciones, ferias o actuaciones diversas", por lo que, en opinión de la portavoz del Partido Popular, es vital recuperar este lugar como paseo y "distribuir mejor los espacios".