Sociedad
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
Rivera pide a Calviño que explique si empleó una sociedad instrumental para evadir impuestos leer

Los cachalotes criados en el entorno de Canarias no son solitarios

Las Palmas de Gran Canaria, EFE
13/ago/18 10:37 AM
eldia.es

El mito del cachalote solitario es casi tan viejo como el naufragio del ballenero Essex (1820) que inspiró a Herman Melville para escribir "Moby Dick", pero un estudio científico demuestra ahora que esos gigantes del mar también viven en grupos... y una de las claves está en Canarias.

La mayoría de los estudios sobre cetáceos sostienen que, mientras las hembras de cachalote suelen formar grupos estables junto a su prole, los machos jóvenes buscan la soledad a partir de los diez años, emigran hacia el norte y pocas veces se juntan con otros machos. Y, si eso sucede, los encuentros duran apenas unas horas.

La revista "Scientific reports" publica este mes un estudio de 14 científicos de Alemania, Bélgica, Holanda y el Reino Unido que cuestiona ese paradigma, a partir del varamiento de una treintena de cachalotes (todos machos jóvenes) que se produjo en varios puntos de las costas del Mar del Norte entre enero y febrero de 2016.

Los autores remarcan que los varamientos masivos de este tipo de cetáceos en esa zona están documentados desde el s. XVI y se repiten siempre con el mismo patrón: las costas someras de Alemania, Holanda y el oeste de Inglaterra están tan plagadas de marismas, bancos de arena y estuarios que resultan una trampa natural para el cachalote, uno de los campeones del buceo profundo en el reino natural.

En el último de esos episodios, 30 cachalotes encallaron en menos de un mes (del 8 de enero al 4 de febrero de 2016) en Wagenrooge, Helgoland, Büssum y Kaiser-Wilhem-Koog (Alemania); Gibraltar Point, Skegness y Old Hundstanton (Inglaterra); y Texel (Holanda).

Los científicos que firman este trabajo realizaron las necropsias a 24 de ellos, con un resultado revelador: salvo cuatro, que realmente sí eran machos jóvenes solitarios, todos los demás formaban dos grupos diferenciados, en los que no solo se percibían lazos genéticos, sino también indicios de una relación social.

La novedad de este estudio se basa en que no solo examina los marcadores de ADN que indican de qué "familia" (en sentido amplio) procedían esos cachalotes, sino que analiza los contaminantes presentes en sus organismos para tratar de averiguar a través de esas marcas químicas dónde crecieron, cazaron y se alimentaron en la mayor parte de su vida (todos eran machos de 10 a 15 años que, en principio, se habían separado hacía poco tiempo del grupo materno).

Los machos que vararon en enero presentaban altos niveles de PCB (bifenilos policlorados), DDT y arsénico, un elemento que se encuentra de forma natural en el océano en lugares con actividad volcánica y geotermal. En cambio, los de febrero tenían altas concentraciones de zinc, cuya presencia suele ser nula en superficie, pero muy alta a partir de 1.000 metros de profundidad, y también de bario, un elemento característico del Ártico.

Cruzando genética y contaminantes, los firmantes del trabajo concluyen que en esos varamientos había dos grupos de cachalotes: uno criado en el entorno de Canarias y otro procedente zonas del Atlántico situadas mucho más al norte, y claramente diferenciados de sus congéneres del Golfo de México o del Mediterráneo.

Este grupo de científicos remarca que, salvo que se asuma que se trataba de hermanos, algo improbable, esos marcadores químicos prueban que los cachalotes que murieron en el Mar del Norte a principios de 2016 tenían una relación social entre sí, en contra de lo que suele decirse de los machos jóvenes de la especie.

Y puesto que se trata de contaminantes de largo período de acumulación, lo más probable es que entre ellos no existiera una relación fugaz entre machos solitarios, sino una asociación duradera, con muchas ventajas en forma de cooperación en la caza de presas, entrenamiento de diversas habilidades o, incluso, defensa frente a otros predadores y, sobre todo, frente a machos adultos.

"Los resultados de este trabajo", apuntan, "revelan que los perfiles de contaminación pueden ser indicativos de estructuras sociales entre machos jóvenes de cachalote".