Tenerife

El santuario de Chinguaro

El sitio histórico de Chinguaro, antiguo enclave de veneración del menceyato de Güímar, se convirtió ayer en un santuario de culto permanente durante el transcurso de una ceremonia repleta de emoción.
N. VIZOSO, S/C de Tenerife
21/oct/07 2:17 AM
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El barranco de Chinguaro, en el municipio de Güímar, se convirtió ayer en el centro de la devoción mariana en la Isla, al celebrarse la consagración solemne de la nueva capilla en el barranco del mismo nombre, tal y como se había anunciado desde el pasado mes de junio. Además, con esta inauguración se hizo realidad el sueño del obispo emérito Damián Iguacen Borau, de forjar una ruta mariana compuesta por el triángulo compuesto por Chimisay, la playa en la que los antiguos guanches encontraron la imagen, la Basílica de Candelaria y Chinguaro, que a partir de ahora cierra este triángulo.

Los actos comenzaron con el traslado en procesión del cuadro de la Virgen de Chinguaro, que se custodia desde hace aproximadamente treinta años en el interior de la iglesia de San Pedro, hasta su entronización en el interior de la capilla. En la zona de Las Cruces la numerosa comitiva se incrementó con la presencia de los obispos eméritos Damián Iguacen y Felipe Fernández, así como del actual titular de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, además, de autoridades políticas y civiles presididas por el presidente del Cabildo insular de Tenerife, Ricardo Melchior, y por el alcalde de Güímar, Rafael Yanes.

La Hermandad del Santísimo Sacramento de la Parroquia de San Pedro Apóstol, un cortejo de guanches y la banda municipal de música acompañaron a la Señora hasta el renovado santuario en el que la tradición y la identidad se dieron la mano para recibir al retablo de la Virgen en un silencio contenido de emoción sólo roto por los espontáneos aplausos de las cerca de 2.500 personas que abarrotaron este sitio histórico.

Durante la eucaristía de consagración, que marcará el punto a partir del cual se comiencen a celebrar con regularidad eucaristías y otros actos religiosos en el lugar, el obispo Bernardo Álvarez quiso agradecer expresamente la sensibilidad y la preocupación por este enclave que siempre demostraron los obispos eméritos Damián Iguacen y Felipe Fernández, ya que sin ellos no habría sido posible la conservación de un lugar que aúna historia, tradición y devoción y que se convertirá en un lugar de encuentro para muchos canarios.

Además, el obispo de la Diócesis Nivariense agradeció la presencia de las autoridades civiles con una especial mención al presidente de la Corporación insular, Ricardo Melchior, "un gran amigo y seguidor de la Virgen", por su apoyo desde el principio a las obras de rehabilitación de la ermita, trabajos que fueron financiados en un 80% por la Administración insular.

El obispo hizo referencia a la historia de la virgen de Candelaria aparecida en la playa de Chimisay (Güímar) en el año 1320 y venerada en una cueva del barranco de Chinguaro, donde el mencey Acaymo colocó el icono medieval, hasta que por consejo del guanche cristianizado Antón, dicha imagen se trasladó a la cueva de Achbinico (San Blas), donde la encuentran los conquistadores al finalizar la conquista de la Isla en el año 1496. En esta morada se celebraría la primera misa y, coincidiendo con la festividad del 2 de febrero de 1497, el I Adelantado Alonso Fernández de Lugo ordenó que se construyera una ermita, que no se hizo realidad hasta el año 1526.

La Ruta de la Virgen

En el año 1990 el entonces, ahora emérito, obispo de Tenerife, Damián Iguacen Borau, con el fin de "revalorizar y actualizar los lugares que marcan la Ruta de la Virgen de Candelaria", publicó el libro "La Ruta Virgen de Candelaria".

La ruta en sí trata de trazar, y señalizar debidamente, un itinerario o ruta que comprenda aquellos lugares donde estuvo y se veneró la sagrada imagen "aparecida" de Nuestra Señora de Candelaria. Estos lugares son: la playa de Chimisay, la ermita del Socorro, la cueva de Chinguaro, la cueva de Achbinico y ermita de San Blas, la capilla vieja del Convento y el actual Santuario.

Además, el obispo emérito se propuso restaurar, dignificar y acomodar estos lugares de tanta importancia histórica, cultural, tradicional y religiosa, donde se concentra la historia de los comienzos de la civilización cristiana en la Isla. Para ello, previó planificar visitas y peregrinaciones a estos lugares.

Ahora, el sueño del obispo Iguacen está más cerca de hacerse realidad. A la consagración del santuario de Chinguaro se le sumará, aunque aún está por confirmar, la visita al mismo de la imagen de la Virgen de El Socorro que seguramente se celebrará en el futuro con frecuencia lustral. Esta ruta está llamada a ser un medio popular y cultural de reivindicar la fuerza de la Patrona de Canarias.