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A BABOR FRANCISCO POMARES

Elecciones andaluzas

1/dic/18 6:37 AM
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Las encuestas pronostican una victoria bastante holgada del PSOE andaluz mañana domingo. El retroceso del PP, fruto del crecimiento de Ciudadanos, coloca al PSOE a bastante distancia de los demás partidos. Queda por tanto por resolver la duda sobre cuál será la segunda fuerza política de Andalucía, dado que parece más que seguro que los socialistas volverán a repetir como primera. El último sondeo del CIS aventuraba un triple y virtual empate entre el PP, Ciudadanos y la coalición Adelante Andalucía, integrada por Podemos, Izquierda Unida y algunas organizaciones andalucistas. Si se produce ese triple empate que vaticinan los sondeos, lo que va a suceder en Andalucía es algo muy parecido a lo que ocurrió en España tras la victoria del PP en las elecciones de diciembre de 2015, en las que Rajoy (en este caso le ocurriría a Díaz) se enfrentaría a una correlación de fuerzas endiablada, similar a la de la anterior legislatura, que podría llevar a un atasco en la negociación del próximo gobierno, e incluso a la necesidad -como le ocurrió a Rajoy en 2016- de convocar nuevas elecciones. Pero no está nada claro qué partido será la segunda fuerza. Los sondeos revelan un trasvase importante de votos del PP a Ciudadanos y la irrupción de Vox, al que algunos sondeos adjudican la obtención de cinco escaños, mientras el del CIS coloca en tan solo un diputado, por la provincia de Almería. Lo que sí está claro es que con el robo de votos por Ciudadanos y -en menor medida- por los ultraderechistas, el PP corre serios riesgos de no ser segunda fuerza.

El CIS adelanta que Susana Díaz obtendrá una representación parecida a la que logró en 2015, en las últimas elecciones andaluzas, y eso a pesar de que el sociobarómetro andaluz desvela que los andaluces opinan mayoritariamente que la situación de la política y la economía es peor de lo que era entonces. Desde luego que eso, al menos en lo que a la situación económica se refiere, no es cierto: la salida de la crisis ha inyectado un leve dinamismo a la actividad empresarial, y la situación económica parece haber mejorado con un mayor crecimiento del PIB, aunque en Andalucía, como ocurre en Canarias, eso no lleve necesariamente aparejados mejores resultados en lo que a reducir la brecha social se refiere. El reparto de la riqueza generada en la región tras la salida de la crisis aún no ha llegado a los ciudadanos más necesitados.

Esa debería ser una de las principales preocupaciones de los andaluces y sus partidos, pero la mayor incógnita de la campaña es hoy saber si habrá quien ofrezca a Susana Díaz los apoyos necesarios para que continúe gobernando. La campaña electoral ha quedado muy encorsetada por una importantísima participación de líderes nacionales. Empeñados en discutir sobre la cuestión catalana y, sobre todo, por los reiterados vetos y vetos cruzados a gobernar juntos que se han lanzado un día sí y otro también los distintos partidos. En las dos semanas de campaña todos se han desmarcado formalmente de un acuerdo que permita seguir gobernando al partido que gobierna la región desde que se creó la Comunidad Autónoma. El único partido de toda España que nunca se ha apeado del poder político en Andalucía. Cierto que es frecuente escuchar esos vetos en campaña, y luego si te he visto no me acuerdo, pero aquí, con la presencia de Ciudadanos, un partido que ha hecho de la regeneración y del cumplimiento de sus promesas electorales su carta de compromiso con los electores, el resultado podría ser otro. Tan otro como para volver a encontrarnos en una situación de monumental atasco político.

A BABOR FRANCISCO POMARES