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A BABOR FRANCISCO POMARES

Primarias en Ciudadanos

7/mar/19 6:18 AM
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Twiter se incendió ayer en Canarias con una retahíla de mensajes insultantes y agresivos a cuenta de las primarias en Ciudadanos. Los ataques contra los candidatos que se presentan a las elecciones generales y regionales -las únicas en las que se exigen primarias, dado que en los procesos que implican a menos de 400 afiliados es el partido quien decide a quien se elige- se mantuvieron a lo largo de todo el día. Lo curioso del asunto es que la bronca no fue cosa de los propagandistas podemitas del trifachismo, ni de los cien mil hijos de Sánchez. Fueron los propios seguidores de Rivera los que se dedicaron a repartir leña al mono (a sus colegas de partido) a golpe de twit, con más mala baba que ingenio.

En Ciudadanos, el origen de esta oleada de mala educación desbordada ayer por las redes, es el monumental enfado de una parte -probablemente mayoritaria- de la militancia grancanaria, contra las imposiciones de la dirección regional del partido, controlada por los tinerfeños. Mezclar luchas partidarias por el poder y pleito insular, es un cóctel explosivo que ya ha contaminado a la mayor parte de los partidos canarios. Ciudadanos accederá por primera vez en mayo al poder regional, y eso ha desatado un forcejeo brutal -a veces sin prisioneros- entre la dirección, férreamente controlada por la palmera Melisa Rodríguez y el tinerfeño Juan Amigó, y el grupo grancanario que capitanea Saúl Ramírez, diputado protegido por el segundo de Rivera, José Manuel Villegas, que anda el hombre deshojando la margarita de si quiere irse o quedarse. El fondo del asunto es que a Saúl -que ahora quiere repetir en el Congreso- le han montado una candidatura alternativa los tinerfeños, la de David Morales, un hombre del grupo Lopesan, que cuenta con el apoyo de Amigó y de su 'delegada' en Las Palmas, la concejala Beatriz Correa. La respuesta de la mayoría grancanaria ha sido apoyar a Eugenio Vidal, un prestigioso abogado, tesorero regional del partido de Rivera y especialista en responsabilidad fiscal, para que opte al primer puesto en la candidatura regional al Parlamento, en la que -por decisión de los tinerfeños- se forzó la presencia de Mariano Cejas, en vez de mantener a la candidata ya nominada a la Presidencia del Gobierno, la periodista Vidina Espino. Espino obtuvo un buen resultado en las primarias, recibió el ochenta por ciento de los votos emitidos, pero es una recién llegada a la tropa naranjita, ajena a las broncas internas del partido. Melisa y Amigó decidieron colocarla por las Palmas, reduciendo su proyección regional. Melisa teme que otra mujer le pueda hacer sombra en la política regional, ahora que Inés Arrimadas va a ser la nueva estrella del grupo parlamentario. Y Amigo ha hecho las cuentas para que el diputado de la lista regional sea un tinerfeño. Al final, la guerra tiene que ver con mantener el control del partido. La organización es más potente en la provincia oriental, pero Amigó -que gobierna la regional de Ciudadanos desde hace años- no está interesado en ceder comba.

Nuca he creído que las primarias contribuyan especialmente a la democracia. Al basarse en enfrentar a candidatos con una misma ideología, lo que hacen es dividir a los partidarios de unos y otros y evidenciar tensiones y conflictos, que no se resuelven nunca por la vía de aunar voluntades, sino enfrentándolas, a ver cuál suma más. Está por ver que eso sea más democrático que la negociación interna y los acuerdos ente distintas facciones, que eran -hasta la generalización del sistema de primarias- el sistema de selección de cargos y dirigentes en los partidos democráticos.

A BABOR FRANCISCO POMARES