Tras veinte años, un tinerfeño superó la AGORAFOBIA a través de internet

Juan Carlos Delgado vivió todo este tiempo prisionero de sus crisis de ansiedad, de palpitaciones, sudores fríos y un horror visceral que le impedía traspasar la puerta de calle y realizar actividades tan simples como coger una guagua, asistir a un concierto o ir de compra a unos grandes almacenes.

EL DÍA, S/C de Tenerife
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Hace 24 años, en 1978, Juan Carlos Delgado regresaba a casa en guagua tras despedirse de su novia cuando comenzó a sentirse indispuesto. Se apeó y, angustiado, corrió hacia su domicilio. A partir de entonces su vida dio un giro.

Durante los tres primeros años deambuló de un especialista a otro, pasando por múltiples pruebas, y buscando la razón a su enfermedad: "El caso es que hasta los mismos médicos la desconocían y no daban con las causas de esas crisis de ansiedad que se inician con pequeños mareos, vista borrosa, temblor de piernas y estómago revuelto, y que terminan convirtiéndose en un gran miedo".

Lo cierto es que desde entonces, y hasta el 98, Juan Carlos se resistía a salir de casa, y si lo hacía era acompañado siempre por Juli, la que hoy es su mujer.

Tuvo que cambiar los estudios de Ingeniería Agrícola por los de Empresariales y abandonar su trabajo como contable, a sólo 100 metros de su piso, para convertirse en asesor fiscal en casa: "Me he perdido la vida de mi hija. Nunca la he llevado a la playa y con mi madre me siento culpable. Ella no comprende que si no voy a verla no es porque no la quiera".

Precisamente fue en una de sus esporádicas salidas cuando encontró un libro "Viva sin temores" que como él dice "me abrió las ventanas". Entonces descubrió que su padecimiento tenía nombre y apellidos: agorafobia.

De nuevo deambuló por las consultas de psiquiatras y psicólogos: "A muchos tenía que explicarles qué era eso de la agorafobia", pero en su interior Juan Carlos sentía que lo trataban como a un loco.

Una ventana al mundo

Pero las nuevas tecnologías se cruzaron en su camino. A finales del año 97 decidió pedir ayuda por internet.

El texto decía así: "Me llamo Juan Carlos Delgado. Tengo 39 años y desde hace 20 padezco agorafobia. Me da pánico salir a la calle. Durante los tres primeros años fui de especialista en especialista. Menos al ginecólogo, a todos. Me han hecho escáners; estiramientos de cuello; me han dado láser en las cervicales y me extrajeron dos muelas, sanas, porque los nervios eran grandes. Me trataron con cortisona y engordé 20 kilos en tres meses. Me hicieron cambiar tres veces de gafas, aunque no me faltaba vista y me diagnosticaron síndrome de Meniher (vértigo). Tengo el estómago hecho polvo...

Un psicólogo madrileño, Ángel Marín, se interesó por él y probaron a hacer terapia a través de la red: "De lunes a jueves le enviaba mis sensaciones, miedos, tentativas frustradas y pruebas". El psicólogo le telefoneaba los viernes y comentaban sus progresos: "En tres meses logré lo que no había podido superar en años", explica.

El éxito condujo a Juan Carlos a abrir una página "web" en la que compartir experiencias con los agorafóbicos y hasta ayer había recibido más de 24 mil visitas procedentes de todo el mundo.

Ya curado, aunque con viejos recuerdos de los ataques, y desde Candelaria, un lugar tranquilo que le fue prescrito médicamente, lamenta "las escasas ayudas oficiales" y el olvido hacia los agorafóbicos.

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