Tenerife: la realidad y el margen de mejora

Por razones diferentes, el Tenerife ha empezado perdiendo en sus dos primeros partidos oficiales esta temporada. En Tarragona, las causas del 1-0 que anotó muy pronto Fali fueron una salida colectiva en frío y una respuesta débil en el juego aéreo en estrategia; en Almería, los motivos se encadenan tras una pérdida de balón cerca del área (de Alberto) que originó respuestas tibias (no achicar el disparo de Juan Carlos desde la frontal), otras inadecuadas (a Raúl Cámara lo sorprende el rechace, pero tiene su espalda perdida en la basculación) y alguna errática (mal manejo de Dani Hernández en el intento de despeje del tiro de José Rioja). Total, con propósito de la enmienda o sin el, Etxeberria no ha conseguido que su equipo imponga la marcha que le conviene, que mande en el juego, salvo cuando se pone por detrás en el marcador. En esos momentos, el principal aliado es el rival, que regala mucho espacio en un instinto conservador. El Almería, además, se quedó en inferioridad numérica y se encomendó al paso del tiempo para mantener su ventaja.

Pero, ¿ha fallado algo más en el Tenerife para tener que ir siempre a remolque? Creo que hay un problema en las conexiones de una línea con otra. Si la idea es juntarse en campo contrario para ejercer una presión coordinada y con buena distancia entre líneas, lo primero que necesita el equipo es cierta continuidad en el juego, para llevar el balón hacia los futbolistas de ataque. No la tiene, porque para ser continuo le falta meter la pelota mejor jugada en medio campo, desde la iniciación. En este equipo, hasta ahora, está siendo un problema llevarle el balón a Milla, porque los del fondo no sacan el balón, salvo a pelotazos (rifado). El segundo paso, el enlace de Milla con los cuatro de ataque, tampoco está resultando natural (mucho menos si el enganche por dentro es Malbasic en lugar de Naranjo). Como consecuencia de una y otra cosa, el Tenerife se estira, se abre mucho, y no puede presionar. Los segundos tiempos, con un jugador más o con el rival replegado, el equipo ha evidenciado falta de destreza en el juego de posición. Es como si solo supiera desenvolverse en el estilo directo y agresivo que se identifica como “modelo Etxeberria”. A pesar de todo esto, estamos ante un Tenerife con mucha calidad y un enorme margen de mejora.

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