Cada vez que pulsas la pantalla o una tecla de ordenador estás cambiando el mundo. Somos como cientos de millones de granos de arena que empujados por el viento de las redes sociales estamos moldando el mundo sobre el que vivimos. Participar en las redes sociales es una corriente de la que no podemos escapar fácilmente al estar presionados, en mayor o menor medida, por el resto de la sociedad o la utilidad que encontramos a nuestros mensajes. Esa fuerza que generamos como colectivo está afectando a todas las industrias y sectores económicos del mundo con una rapidez que no siempre son capaces de asumir.

Apenas podríamos definirnos como unas hojas de unos árboles que no son capaces de ver el bosque: la red social. Cada una de las redes sociales que cuentan con millones de usuarios tienen equipos dedicados a entender cómo las utilizamos, hacía dónde se va nuestra mirada y dedos de sus apps y páginas. Es decir, dónde les encontramos utilidad. Es vital para ellos porque están buscando lo único que no podemos multiplicar ni hacer crecer: nuestro tiempo. Todos tenemos 24 horas cada día. Y ese tiempo cada vez se va a dedicar menos a los editores de medios online.

En 2011 empezó la carrera de la optimización para redes sociales, una ciencia-gurú que intentaba mejorar los resultados de tráfico generado por publicaciones en esta red social. En 2012, el año en que la red social sale a bolsa, anuncian que ya son capaces de generar a los medios más audiencia que el propio Google. En 2015, hace tres años Mark hizo un guiño a los sitios web de noticias anunciándoles Instant Articles un servicio que les permitiría acceder a mayores audiencias, monetizar (en plena crisis del sector el símbolo del dólar/euro multiplica las esperanzas y alimenta a los ingenuos). Provocó que medios de todo el mundo prestaran más atención a esta red social ya que les generaba nuevas audiencias que multiplicaba la que era capaz de atraer otras como Twitter. Desgraciadamente también ganamos algunas prácticas desagradables como el clickbait, incorporar logo de un play de vídeo en una imagen, etc… Sin embargo, en menos de un año, y tanto por la avalancha de posts de medios (cada medio digital puede publicar entre 20 y 60 noticias por día en su fanpage) como por no ser lo que realmente querían leer decidió que el porcentaje de publicaciones dedicadas a los medios iba a bajar. No fue culpa de los medios, cada uno realizaba su trabajo como lo entendía, fuimos nosotros los que decidimos que nos interesan más los comentarios, fotos y vídeos de familia y amigos antes que las publicaciones de las marcas. No es algo novedoso, los más inteligentes siempre han entendido la relación con su entorno como un baile, no como un combate.

En una entrevista en The Australian, Campbell Brown, jefa de relaciones con los medios de Facebook, indicó al periodista del medio de comunicación (gráfico):

No estamos interesados ​​en hablar con usted sobre su tráfico y referencias más. Ese es el viejo mundo y no hay marcha atrás”

Facebook ya no se siente presionado por los medios. En este baile, con sus 2.000 millones de usuarios activos se siente más suelto con esta pareja de baile, los editores web. Somos nosotros con nuestros like los que hemos moldeado esta realidad. Así, el tráfico que esta red social envía a una web de referencia sobre tecnología, política y cultura como Slate se ha reducido significativamente.

Los que se han dedicado a vender soluciones para los anunciantes que atraen tráfico desde esta red social lo saben, especialmente desde que en octubre de 2017 hizo la prueba en seis países. Y así se lo hice ver a alguien que se dedica a ese negocio. Su respuesta era obvia, hay que pasar por caja. Y ahí, queridos lectores, hay que hacer muchos números y ser ágil. Algunos ya lo están haciendo y gracias a algunas de las herramientas que nos ofrece la propia red social podemos detectarlos (será en otro post). Sin embargo, todavía hay muchas oportunidades de negocio aunque no sean algo tan evidente como atraer tráfico directamente desde esta red social.

No parece que haya grandes rivales al oligopolio de los grandes de internet, por lo que no se espera que las redes sociales vuelvan a favorecer el tráfico, salvo por las comisiones de ventas de productos como ya apuntan claramente Instagram, Twitch y Youtube, entre otras. Al menos los que hayan cuidado su propia presencia web, trabajado las técnicas SEO, saben que San Google, cual fabricante de mostaza ante los vendedores de perritos, estará ahí

Y es que no hay vuelta atrás. Pocos recuerdan ya The Daily, o las portadas de Newsweek. Continuamente están apareciendo nuevos modelos de mercadeo (el “toque a los medios de Facebook tiene que ver con esto) que se enfrentan al problema de la cornucopia de soportes que es necesario atender. Nadie dijo que fuera fácil ganar dinero en internet. Aunque les puedo asegurar que es un mundo dinámico y apasionante.